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Guía · Tienda

Regalos de jubilación que sólo puede hacer el equipo

Cuarenta años haciéndolo bien y el último día una tarta en la sala de descanso. Lo que no se puede comprar en una tienda de regalos es la lista de los que estuvieron.

Hasta 24 firmas · los dos años delante · desde 19,95 €

Por qué la taza no funciona

Si buscas «regalo de jubilación original» te salen cajas de experiencias, plumas grabadas y mantas con una frase graciosa. Todas tienen el mismo problema: podría habértelas regalado cualquiera. Son objetos correctos que no dicen nada del sitio donde esa persona ha pasado media vida.

Lo que sí dice algo es el dato: el año que entró, el año que sale y quiénes estaban. Eso no se compra hecho, porque nadie más lo tiene. Por eso la prenda lleva los dos años delante, grandes, y la espalda reservada para las firmas.

Las firmas van compuestas, no garabateadas

Hasta veinticuatro nombres de compañeros, escritos con la misma tipografía y en bloque, como en la placa que nunca le pusieron en la puerta. No es una camiseta para firmar con rotulador el día de la comida: es una camiseta que ya llega firmada, y que se puede lavar mil veces sin que desaparezca nadie.

Se recogen los nombres en el grupo del departamento, se pegan en el pedido y se acabó. El que paga es uno solo; el regalo es de todos, y se nota porque están todos escritos.

Qué prenda, según cómo sea la despedida

Si la despedida es una comida y hay fotos, la sudadera con capucha (62,95 €): es lo que se pone alguien que se jubila cuando una camiseta le parece poco. Si es una cena de departamento en invierno, la sudadera (36,95 €), que es además la prenda que mejor aguanta la espalda llena de nombres sin que se transparente nada.

Si sois muchos y queréis ir todos igual el último día, la camiseta a 19,95 €, y a partir de 25 unidades 18,55 €. Ojo con el plazo, que una despedida tiene fecha y no se mueve: todo se estampa en España y llega en 5-7 días, y el plazo cuenta desde que la lista está cerrada. Cuenta con dos semanas y no con dos días.

Se llama Relevo y no Retiro

Retiro dice que te apartan. Relevo dice que entregas el testigo. La diferencia no es una palabra bonita: es lo que decide si el regalo se recuerda con gracia o con un nudo en la garganta, y a esa persona le quedan treinta años de ponerse esa sudadera los domingos.

Por eso en toda la colección no hay ni una broma sobre la edad, ni un «por fin libre», ni un reloj de arena. Hay dos años, un nombre y la gente que estuvo.

Lo que responde a esto en la tienda

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Lo que se pregunta antes de pedir

¿Cuántas firmas caben?

Hasta veinticuatro. A partir de ahí la letra se hace pequeña y deja de leerse a un metro, que es la distancia a la que se mira una espalda en una comida.

¿Se puede regalar sin saber la talla?

Hoy no: todas las prendas van por talla y no hay pieza de talla única en catálogo. Lo que sí se puede es preguntar la talla sin destripar el regalo —«te vamos a hacer una foto de grupo, ¿qué talla gastas?»— y, si no hay manera, tirar de la L, que es la que más se pide.

¿Llega para el viernes?

Lo dice cada ficha antes de comprar, con la fecha puesta. Todo el catálogo se estampa en España: la camiseta llega en 5-7 días y la sudadera, en 5-7. El plazo cuenta desde que se hace el pedido, no desde que se aprueba nada, porque aquí no hay boceto que aprobar.

¿Podéis facturar a la empresa?

Sí, con el CIF y una sola factura por el pedido entero. Es lo habitual cuando el regalo lo paga el departamento y luego se reparte.

¿Y si se jubila alguien que no es de oficina?

La estructura vale igual: los dos años delante y quién firma detrás. Sirve para un taller, un hospital, un colegio o un camión. El sello no menciona ninguna profesión.

Por dónde seguir